Usted está en : Portada : Opinión Lunes 29 de agosto de 2005

No descansan en paz

Paul Spaudo V. , Profesor Educación General Básica

Los terrenos salitrales de la Noria, están situados en medio de la cordillera de la costa, en hondonadas que casi no tienen salida y en los faldeos de los cerros del borde oriental. En 1826, Héctor Bacque recorrió la hondonada de la Noria y en 1829 junto a Santiago de Zavala comienza a explotar salitre con el sistema de paradas.

El 13 de Julio de 1835, el naturalista Charles Darwin visita esta oficina en la expedición científica comandada por Fitz Roy extrañándose el científico de encontrar agua en un pozo de 16 metros de profundidad

Jorge Smith comenzó a explotar salitre en la Noria y utilizó como puerto de embarque la caleta del Molle y para ello construyó malecones y un edificio para el bodegaje y control aduanero. El salitre era transportado en mulas hasta el puerto por un “contratista” de apellido Hidalgo y su mujer Rosario Orozco.

En 1852 se formó la sociedad industrial "Compañía de Salitre de Tarapacá" y en 1860 el cantón de la Noria, pasa a ser el distrito de mayor importancia, ya que aportaba alrededor de la mitad de la producción total del salitre de Tarapacá en las oficinas de Santa Beatriz, Católica, China, Limeña, Salar de la Noria, San Francisco, Santa Rosita, Solar y Vizcaya

El cantón Sur fue el que primeramente alcanza la importancia económica y social, pues en su territorio fue construido el primer ferrocarril para realizar el porteo del salitre en 1868.

La Noria llegó a ser el más importante pueblo salitrero de toda la pampa y lo demuestra el comercio que existió liderado por Lorenzo Lock, Francisco Joo y Luis Pajkuric. Contaba además con las oficinas del Registro Civil, Juzgados civiles y penales, además de la parroquia San José (trasladada a Pozo Almonte).

La decadencia comenzó al prolongarse el ferrocarril salitrero hasta el pueblo de Lagunas y comenzó el éxodo de los comerciantes que habían prosperado en este sitio y de 10 mil habitantes antes de 1890 se llega a 1.741 en 1900.

Que tiene la Noria de extraordinario, místico, misterioso, normal o anormal, que a 103 años del silencio de la máquina el cementerio se ha convertido en una locación de terror con más de 30 tumbas profanadas, 30 esqueletos de niños y adultos expuestos a la mirada atónita de quien se atreve a visitar estos parajes, mostrando la humanidad ósea con claras señales de haber sido trajinados en busca de un diente de oro, una moneda de plata o un reloj que dejó de marcar la hora en un paraje desértico y estéril. Tumbas de 1860, 1900, 1910 fueron victimas del chuzo y diablitos para “vitrinear”.

Como acabar esta locación terrorífica: Unir fuerzas y esfuerzos entre la Municipalidad de Pozo Almonte, el Regimiento Cazadores y la empresa Cosayach, para devolver a sus tumbas a los pampinos que arañaron en condiciones paupérrimas la costra calichera, devolviendo a la tierra la dignidad y ofrendar coronas de papel a cada tumba y a cada cruz.

 
 
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