Usted está en : Portada : Opinión Domingo 19 de febrero de 2006

Liderar y motivar

Héctor Varas M. Consultor

En más de alguna oportunidad la mayoría de las personas han enfrentado la tarea de liderar un proceso. Siempre ha surgido el cuestionamiento teórico si el líder nace o se forma, la verdad que este tipo de debates deberíamos descartarlo desde un principio, ya que sólo podría conducir a una respuesta excluyente, que algunos individuos nunca podrían liderar. Se debe tener el convencimiento que toda persona puede liderar en alguna oportunidad dada las circunstancias y/o acontecimientos que puede enfrentar un grupo de personas.

El liderazgo efectivo está estrechamente ligado a la motivación de las personas que están ejerciendo una actividad, y en este sentido el líder debe conocer y comprender qué necesidades poseen sus seguidores y la forma que esperan ellos satisfacerlas. Para ello, es fundamental la comunicación entre las personas y para el caso del líder saber escuchar a sus colaboradores es crucial.

Además es fundamental reconocer las capacidades o competencias de las personas que trabajan con el líder, tanto sus potencialidades como dificultades, para lograr aumentar su desempeño. En este sentido, se debe tener presente que la motivación no es una acción aislada, sino que es un proceso de un conjunto de actividades que debemos aplicar continuamente en el ejercicio del liderazgo.

Se debe considerar que el esfuerzo aplicado por nuestros colaboradores depende de un conjunto de variables que están presentes en el entorno organizacional tales como la gestión en general, el clima organizacional, el proceso de las comunicaciones, etc. Pero existen variables más directas que se deben tener en consideración: las capacidades, conocimientos y experiencias del colaborador, el esfuerzo aplicado por éste, la recompensa ofrecida, la convicción por parte del colaborador que su esfuerzo es percibido por el líder, que la recompensa entregada es equitativa para todos en términos de los logros obtenidos, etc. En este sentido se debe tener presente que el liderazgo no sólo es dirigir sino que también supervisar, en lo posible con mediciones del esfuerzo aplicado en términos de productividad.

Como se ha mencionado el liderazgo trae consigo el saber motivar, y desde ya se plantea que la motivación es un proceso. Diversos estudios aplicados en Chile indican que uno de los factores que más causan motivación es el reconocimiento público de los logros de las personas. Pero también las observaciones de los errores cometidos en la ejecución de las tareas deben ser hechas en forma privada, para no dañar la imagen de las personas frente al resto de la organización.

Por otra parte, la forma como se exprese el líder acerca del desempeño de sus colaboradores es relevante, las expresiones en positivo es mejor que expresarlas en sentido negativo. Es muy distinto decir que el desempeño de una persona ha dejado bastante que desear para la empresa, que dar un mensaje motivador que se puede aún aumentar los resultados esperados a partir del esfuerzo aplicado por la persona, apoyándola para mejorar sus logros.

 
 
 
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