Usted está en : Portada : Opinión Miércoles 22 de febrero de 2006

Liderazgo moral

Héctor Varas M. Consultor

La presente columna es la tercera relacionada con liderazgo y en esta oportunidad deseo plantear un estilo de liderazgo fundamental, pero sí relevante para las organizaciones contemporáneas que enfrentan desafíos en todos los ámbitos ya sea tecnológico, cultural, competencia, proveedores, clientes, propietarios, etc. En la que se presentan los riesgos de actuaciones que van contra los intereses de la empresa tales como violación de información secreta de instituciones, fraudes, adquisiciones ilícitas, corrupción, etc. Que van acompañadas con el avance tecnológico tanto en las comunicaciones como en las transferencias de información.

Va más allá de los tipos de liderazgo tradicionales como el paternalista, manipulador, democrático, autoritario o pasivo que expone la literatura, me refiero al moral, aquel que nos permite asentar la confianza al interior de las empresas, elevar el compromiso para lograr la misión y visión de éstas, y que permite evitar el clima organizacional negativo, las crisis de valores, falta de compromisos, conflictos internos de difícil solución.

Para lograr el liderazgo moral en la empresa es necesario procurar cumplir con los siguientes requisitos básicos tanto en la toma de decisiones como en la dirección de nuestras actividades empresariales:

La creencia esencial en la nobleza del ser humano, este aspecto nos conduce a respetar tanto a nuestros superiores, pares y colaboradores, lo que nos traerá consigo la tolerancia para respetar las diferencias de las diversas creencias, pensamientos ideológicos, religiosos, etc. existentes entre nosotros.

El liderazgo orientado hacia el servicio de la organización y a los diversos grupos de interés relacionados con la empresa, especialmente clientes, colaboradores, propietarios, proveedores, etc.

Hacer de nuestra actuación una transformación personal y social, el liderazgo debe estar fundamentado en un cambio interior previo del líder para luego llevarlo al grupo que lideramos, de esta forma la ejecución de tareas que se desea motivar en los demás debe ser un reflejo claro de nuestra convicción que los logros de ellas es esencial para la empresa.

La responsabilidad moral de investigar y aplicar la verdad, elemento fundamental para que la toma de decisiones sea justa, equitativa y que beneficie a los interesados de acuerdo a los recursos existentes.

La transcendencia de nuestras actuaciones como líder en la organización, para que sean prácticas y políticas que se puedan continuar aplicando a través de la historia de ésta y también de la sociedad, formando las bases de una cultura empresarial que permita obtener el comportamiento organizacional de viabilidad y sobrevivencia futura de la empresa.

El desarrollo de capacidades tanto individual como la de nuestro colaboradores, transmitiendo competencias día a día para lograr la efectividad organizacional, a través de la consolidación de verdaderos equipos de trabajo para la empresa.

 
 
 
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