Usted está en : Portada : Jueves 2 de marzo de 2006

Economía informal

Héctor Varas, Consultor

La economía informal en Iquique se aprecia en varias partes de la ciudad, especialmente donde hay mayor flujo de personas que le aseguren la posibilidad de ofrecer ya sea su servicio o producto. Es así como podemos observarla claramente en las calles aledañas al Terminal Agropecuario, Paseos Cavancha y Playa Brava, calles céntricas, etc.

Surge la consulta lógica por qué existen personas que venden en las calles, la mayoría de ellos sin su respectivo permiso municipal y sin tributar, causando malestar al comercio establecido que deben pagar sus respectivas obligaciones legales. Lo lógico sería consultarles a ellos y las respuestas son claras:

No tienen trabajo. Los ingresos de la familia son insuficientes para las necesidades. No se está disponible trabajar por el sueldo mínimo, dado que con la actividad informal se obtiene más ingresos. Es un oficio que se sabe hacer y no se conoce otra forma de trabajo.

Cada persona o familia tendrá sus razones por el hecho de mantenerse en la actividad informal, pero cada una de ellas viven de una aventura empresarial familiar. Sus habilidades para sobrevivir van desde el manejo de flujo de caja diario, su margen operacional, rotación de inventarios e incluso la habilidad de cambiar de rubro cuando el mercado ya sea por variación de estaciones o actividades competitivas obligan a un cambio.

Se aprecian personas de distintas edades, pero se muestra la presencia clara de personas entre 20 y 40 años, sin perjuicio de otras edades.

Sus formas de trabajo presentan dificultades claras:

-Tiende a ser individual a lo más familiar, les es difícil lograr la asociatividad entre pares por lo tanto no pueden lograr reducir sus costos de adquisición o distribución, dado que sus logros se han fundamentado históricamente en su esfuerzo individual.

-No poseen acceso al mercado financiero, dado que no formalizan sus ingresos.

-Sus escasos recursos inmovilizan la posibilidad de captar un mayor mercado, debido a que el costo de movilización le reducen significativamente sus excedentes.

-Riesgos de que sus mercaderías sean decomisadas por la autoridad pública.

-Su potencial de ganancia, es decir la rotación de los productos que venden multiplicado por sus ingresos menos los costo de venta debe ser tal, que les permita sustentarse, enfrentando los costos de su canasta familiar de consumo.

-Enfrentan la competencia día a día, ya que un posible competidor se le puede presentar sorpresivamente con productos muy similares en el mismo mercado que ha dedicado mucho tiempo en atender, por lo tanto, debe estar alerta para diferenciar su oferta de productos o de lo contrario conquistar otros mercados geográficos.

-Muchos de ellos ofrecen servicios como oficios de gasfitería, electricista, albañilería, aseadores, jardineros, etc. que deben demostrar un gran esfuerzo de venta que les permita acceder al mercado, dado que muchos de ellos no pueden garantizar su oficio en forma certificada.

De acuerdo a un estudio realizado por la Universidad Bernardo O'Higgins en el año 2004 presentaba los siguientes antecedentes:

La ganancia diaria promedio del comercio ambulante fluctuaba entre los $ 6.900 y $7.300 en Iquique. En las ciudades del norte del país, existen comerciantes informales con una menor edad al promedio nacional. Y que el ingreso mensual necesario en un empleo formal debían ser al menos de $ 217.000. - para dejar su actividad informal.

 
 
 
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