Usted está en : Portada : Opinión Miércoles 12 de abril de 2006

Gestión pública

Héctor Varas M., Académico y Consultor

De acuerdo a lo expresado en la columna anterior en la que se hizo referencia a la Estrategia Regional, se expresó la relevancia de los objetivos y los esfuerzos de asignación de recursos que se han realizado para lograr los objetivos propuestos, basándose en los montos asignados y número de proyectos. Sin embargo, en la Estrategia Regional vigente no se presenta una forma de medición del logro de los objetivos propuestos ni tampoco una jerarquización.

A su vez, la Estrategia no plantea la medición específica de los logros obtenidos a través de indicadores que evidencien claramente el grado de los logros. El hecho que estos indicadores de gestión no existan impide evaluar objetivamente los alcances relacionados con la Estrategia Regional y que permitan evidenciar claramente el grado de eficiencia logrado por cada compromiso adquirido por la autoridad.

Para un proceso de Gestión Estratégica es imprescindible la existencia de indicadores claves de medición para retroalimentarse acerca de la efectividad de la Administración y corregir los procesos para mejorar la gestión. Desde este punto de vista, no puede existir pronunciamiento alguno acerca de la calidad de la gestión pública regional, dado que la carencia de indicadores no lo permite. Esta situación impide una rendición de gestión pública técnica y sólo admite la posibilidad de hacer una rendición de tipo política como ha ocurrido hasta el momento en la gestión regional, que por lo general se sustenta en la planificación y ejecución presupuestaria, careciéndose de un análisis mayor de eficiencia y calidad del uso de los recursos que se merece la comunidad.

El hecho de ver exclusivamente la asignación de recursos y el logro de los gastos de acuerdo a lo presupuestado no sustituyen plenamente una gestión de acuerdo a la planificación estratégica, dado que no existen mediciones técnicas efectivas del logro de los objetivos propuestos, con excepción de indicadores públicos que se usan para fines de información pública general.

Las nuevas autoridades han sido nombradas señalándose que hubo un proceso riguroso de selección en cuanto a su calidad profesional, en la prensa varios agentes de opinión pública señalaron que no se podrían emitir juicios a priori acerca de su desempeño, pero para la medición de su gestión se necesitan indicadores claves por área de gestión, y que éstos sean de conocimiento público para que la ciudadanía pueda pronunciarse acerca de su desempeño.

Como toda autoridad pública con espíritu de servicio, debería asumir compromisos públicos, claros y precisos acerca de los logros de su gestión futura, para actuar con una política de calidad y en lo posible hacer una rendición pública después de un periodo prudente. De esta forma, se podrá saber la efectividad de su nombramiento y su calidad profesional.

 
 
 
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