Usted está en : Portada : Opinión Lunes 25 de diciembre de 2006

Sixto Rojas Acosta

Carlos Graña Periodista

El 18 de enero de 1948 se detenía para siempre el corazón del pintor Sixto Rojas Acosta. Había nacido, el 28 de marzo de 1883, en Iquique. Fue secretario del directorio de la gran huelga de 1907. El artista se encontraba en la Escuela Domingo Santa María, el 21 de diciembre de 1907 y sintió el ruido de trueno ensordecedor y continuado de dos ametralladoras Maxim y fusiles que dispararon contra los trabajadores del salitre que estaban en la Escuela y en la carpa del Circo Océano, facilitada por su propietario Juan Zobarán a los huelguistas que se encontraba en la Plaza Manuel Montt . El lugar, donde surgían risas de niños, mujeres y hombres, provocadas por los payasos, se había convertido en un baño de sangre y lágrimas esa triste tarde que registraría la historia.

Sixto Rojas y José Brigg, presidente del directorio de la huelga, caminaron por la calle Barros Arana, en la tarde del 21 de diciembre, bajo estado de sitio y toque de queda, rumbo al Hipódromo, custodiados por la fuerza armada, entre dos filas. Iban en diferentes lugares de ese vía cruce de trabajadores salitreros. La suerte estaba con ellos en esos instantes. Salvaron sus vidas y no fueron reconocidos en el Hipódromo.

El 8 de enero de 1908, ambos llegaron en el vapor Victoria de la Cía Inglesa del Pacífico, al puerto del Callao junto a 78 trabajadores salitreros peruanos.

Sixto Rojas Acosta, tras su regreso a Chile, fue uno de los organizadores del primer acto de homenaje a los mártires de la Escuela Santa María. Diseñó un poste para difundir la actividad, donde escribió: "Homenaje de el Pueblo Obrero a las víctimas del 21 de diciembre de 1907". En su creación proyectó la Carpa del Circo Océano, la Escuela Santa María, con figuras de trabajadores muertos. La gran huelga personificada en una mujer. Un árbol y en sus ramas el capital, oligarquía y y un trabajador con un ancha simbolizando al socialismo y cortando las ramas mencionadas. La figura central de la obra es un hombre, semi desnudo, atado de pies y manos. Colocado en un madero, como un santo crucificado, donde se identifica al pueblo. Su cuerpo tiene flechas incrustadas en diferentes partes, donde se lee: Iquique, Tocopilla, Antofagasta y Valparaíso. El poste estaba destinado para promocionar el acto que realizaron, el 21 de diciembre de 1908, en la Plaza Condell.

Sixto Rojas Acosta era uno de los principales oradores de esa actividad de conmemoración. Sus palabras conmovieron a los que estaban ese día en la Plaza Condell, cuando dijo: "porque la sangre vertida es semilla que germina haciendo nacer nuevos luchadores. Y también tengan presente que en todos los tiempos y en todas las edades, donde hubo tiranos, hubo rebeldes."

Sixto Rojas Acosta, en 1911 inició un trabajo de restauración del Casino Español. En Antofagasta decoró el segundo piso del edificio de la Municipalidad; similar trabajo realiza en el teatro Imperio y la casa comercial Jiménez y Compañía de esa ciudad. En Pisagua decora el teatro Municipal. Pinta también algunas imágenes en la Catedral de Iquique y elabora una escultura, la única de su vida de la Virgen de Lourdes que quedó en la Gruta de Cavancha. Su firma está estampada en varias obras, que hoy se exhiben en el Casino Español como Las majas y otras.

Los restos de este gran pintor y luchador social reposan en el cementerio de Pozo Almonte.

 
 
 
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