Usted está en : Portada : Opinión Jueves 5 de julio de 2007

Diversidad artística

En los últimos tiempos me ha sorprendido gratamente la diversidad de actividades y propuestas estéticas que se generan en nuestra ciudad. Al contrario de lo que puedan pensar aquellos que sólo conocen sus ámbitos sociales, Iquique ofrece un panorama fecundo y disímil de manifestaciones artísticas con cierta regularidad.

Este auge de la diferencia y la promoción de la diversidad, es tal vez producto de todo un proceso de autoafirmación cultural de los sujetos que antes existía pero "hacia adentro"; hoy, en cambio, pasa a ser competencia de toda la comunidad. En este marco, podemos apreciar algunas acciones artísticas sistemáticas de organismos institucionales y creadores independientes que trascienden su núcleo de influencia y se proyectan a un diálogo público que influyen en las capacidades perceptivas y reflexivas del público.

Esta situación propia de la democracia política origina, entre cosas: un pluralismo de valores, mayor autonomía de los creadores y tolerancia del público. Esto lleva tácitamente a las personas a rechazar el conformismo ciego y la dependencia paternalista. La tolerancia y la defensa de la diversidad cultural se convierten, consciente o inconscientemente, en parte del sustento ideológico de los artistas que fluye en un imaginario global, el que sin duda es hoy más proclive al multiculturalismo en su versión democrática de lo que era en décadas precedentes.

Precisamente la estética moderna caracteriza la experiencia artística en términos de autonomía en tanto es uno de los diferentes modos de experiencia y de discurso que contribuyen a alterar la razón de todos los demás discursos.

En este sentido es posible comprender y aceptar en nuestra cartelera, por citar algunos ejemplos próximos, el Teatro de la Memoria plasmado en la obra " Coruña, la ira de los vientos" que presentará el Teatro Expresión, en la sala Veteranos del 78, todos los sábados; el estilo de divertimento del Teatro Formas con la pieza "Divorciadas, Evangélicas y Vegetarianas"; la poesía misteriosa y colgada de muerte de Pedro Marambio, forjada en el texto "La Sangre que Hierve", la fusión de Jazz, latino y clásico de Rubato, el Coro de Voces de la EMAC, con la incorporación en su repertorio del canto aymara; el canto testimonial del Grupo La Trova, los cuenta cuentos del Teatro No Más, el canto a la tierra que ofrece la nueva producción del Grupo Guamary, entre tantos otros.

En fin, en el arte todo es posible y nadie tiene la verdad absoluta, siempre y cuando el trabajo esté bien moldeado, dentro de su concepto y formato. Independiente de nuestras apreciaciones personales, debemos aprender a convivir en este contexto, gestionar el intercambio a partir de las diferencias estéticas y democratizar la producción artística. Estas son dimensiones esenciales de la nueva realidad local, surgida de la diversidad cultural, característica además inherente a la historia de nuestro puerto.

Por otro lado, siendo el ocio y la cultura derechos humanos básicos, de los cuales nadie puede ser privado, corresponde a las autoridades políticas y a la ciudadanía en general promover, con más solidaridad y eficacia, el libre acceso y disfrute de los mismos por parte de todos los ciudadanos. Este propósito se ha empeñado lograr la Universidad Arturo Prat, el Gobierno Regional, la Secretaría Ministerial de Educación, Consejo Regional de la Cultura y algunas empresas que están aportado recursos públicos y privados para fomentar la diversidad artística, cuyos resultados e impacto debemos analizar en su momento.