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ARICA.-No es la primera vez que debe enfrentar a encapuchados en la ruta Tacna-Arica. El matrimonio ariqueño dedicado a la exportación de fruta al Perú, que el martes en la noche sufrió el robo de 18 millones de pesos, en un asalto donde resultó muerto con un disparo un taxista chileno, reveló ayer a La Estrella que hace cinco meses tuvo un extraño episodio con encapuchados y policías peruanos, en momentos que regresaba a Chile de vuelta del país vecino. Aún no oscurecía -recuerda el comerciante Cristian Barraza (32)- cuando, a la altura del Aeropuerto de Tacna, "policías peruanos" conminaron la detención del vehículo en que iba junto a su esposa, su madre y un amigo. Este último iba a cargo del volante. Lo que estaba a punto de ocurrir daría luego origen a una denuncia ante la autoridad peruana en el puesto fronterizo de Santa Rosa. "A mí me pararon unos policías, de repente venían unos autos, había unos autos adelante y ellos, como que se empezaron a acercar así y a encapuchar y ahí nosotros salimos arrancando. A nosotros nos controló policía, estaban uniformados de policía, y más adelante había una camioneta... un auto, como cien metros más allá, un auto blanco de esos taxis peruanos, de esos viejitos que andan siempre. De repente bajaron, estaban como arreglando el auto y después empezaron a caminar todos pa'acá. Y de repente uno hace así (se cubre el rostro con una capucha) y yo digo (al chofer): ¡Echa a andar, echa a andar! Y no fuimos". Este mismo y confuso episodio, es reconstruido por su esposa Silvana Troncoso Valenzuela (31) . "Siempre manejo esta camioneta y, como tenía ocho meses de embarazo, se la pasé a un caballero, a un amigo de nosotros para que la manejara. Iba con mi suegra también. Él se sentó adelante, mi suegra se sentó detrás del chofer, y como me enojé con él, me senté en la parte de atrás. Y justo tenía un chal, así como polares, tenía frío, así que llegué y me lo puse, me tapé, atrás. Pero no vi. Y se demoraron, porque empezaron a alumbrar ¿cierto?", recordó. Ella piensa que los sujetos que actuaron esa vez "deben ser los mismos" que los asaltaron el martes, sobre todo, porque, según dice, "todos sabían" que el suyo era el último cargamento de manzanas de la temporada hacia Tacna. El, en cambio, cree que no hay conexión entre un caso y otro, pues recuerda a los últimos sujetos más altos que los primeros. Barraza explica que el día del asalto habían recibido el pago de la carga de manzanas en dinero chileno, de manos de cambistas, que se instalan en oficinas y hacen de intermediarios entre los chilenos y los importadores peruanos de la fruta. Hasta hace un tiempo la transacción se hacía directamente y en soles, lo que cambió, cuenta, debido a que "han habido varios asaltos en el rubro de la fruta, el otro día asaltaron a un caballero de los Jugos Chávez. Tiene que haber sido un seguimiento muy bueno que nos hicieron a nosotros". |
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