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Sábado 5 de diciembre de 2009
Iquique en primera división

"La Navidad a la iquiqueña, es algo para exportar como una forma local de celebrar el nacimiento de Cristo. Y hay muchos ejemplos más, como la Quema de Judas…"

El académico de la Universidad Arturo Prat y director de Extensión Académica y Cultural de dicha casa de estudios, Bernardo Guerrero, cree que el deporte es una de las vitrinas importantes que permite a un país y a una ciudad mostrarse al mundo. Por lo mismo sostiene que la salida de Municipal Iquique de la primera división del fútbol chileno, es una oportunidad desechada para proyectarnos a otros lugares. -¿La presencia de Iquique en primera división del fútbol nacional, significaba un plus extra al turismo? - Por cierto que sí. Hoy el fútbol es una de las vitrinas para mostrar la ciudad. No se puede pensar Buenos Aires sin el fútbol. Además el fútbol se liga con la economía y eso está más que claro. Iquique en primera división, convergía con la tradición del Tierra de Campeones. Hemos desaprovechado esa ocasión. - ¿El deporte y los personajes populares e históricos, siguen alimentando el ego de los iquiqueños? - Sin duda alguna de las hazañas de la gente humilde como el Tani Loayza y Arturo Godoy y una centena más de boxeadores, futbolistas, basquetbolistas, atletas y campeones del mundo en caza submarina, cantantes como Antonio Prieto, actores de teatro, pintores, poetas, escritores, en fin, le dan a la ciudad una atmósfera que pocas urbes poseen.

 

Desde fines del siglo XIX la imagen de Iquique se hace conocida mundialmente por su economía, política y cultura.

 

Todo ocurría en estas tierras, lo que la hacía merecedora de un sello especial que la distinguía de otras ciudades. Ello sin nombrar que fue el escenario de uno de los combates marítimos en alta mar nunca antes vistos. El sociólogo y académico de la Universidad Arturo Prat Bernardo Guerrero profundiza sobre la cultura local y explica por qué Iquique es una ciudad única que aún no aprovecha totalmente sus bondades.

 

- ¿Cuál es la fórmula para que la ciudad se transforme en un potente polo de atracción y que aproveche sus virtudes?

 

- La fórmula es la que han usado en Punta del Este, por sólo dar un ejemplo, pensar la ciudad como un fin en sí mismo, y no como un medio. Pensar la ciudad y la región como un todo. Y ello implica dejar los intereses económicos, gremiales y de cualquier otro tipo. Hacer un ejercicio de pensar y soñar la región. Y de allí diseñar acciones concretas para atraer a los turistas. Sacarle provecho a la historia de la ciudad.

 

Por ejemplo, la Navidad a la iquiqueña, es algo para exportar como una forma local de celebrar el nacimiento de Cristo. Y hay muchos ejemplos más, como la Quema de Judas…

 

- ¿Cuáles son esos atractivos que hacen de Iquique una ciudad única, añorada por muchos?

 

- La historia tanto militar como civil y popular; los cementerios que guardan la historia, el Museo del Boxeo, las playas, el clima, la memoria de la gente que ensalza un pasado como el salitrero. El Teatro Municipal, el Palacio Astoreca, el Casino Español. Pero en Baquedano con Zegers tenemos dos puntos negros que afean cualquier intención seria de turismo.

 

- ¿Hoy en día, Iquique se muestra al mundo sólo por hechos negativos?

 

- No sólo por lo negativo. También hay hechos positivos. Tenemos una ciudad que se oferta bien. Pero eso hay que trabajarlo más. Falta elaborar una imagen ciudad que vaya más allá de la Zofri y de las playas. Una idea de que Iquique es una ciudad amable, cálida. Iquique tiene una multiculturalidad que hay que aprovechar, es una ventaja que hay que valorar. Además siempre ha habido multiculturalidad.

 

- ¿Considera que ha sido vertiginosa la transición del Iquique de antaño al de la actualidad?

 

- Eso es evidente. Los cambios han sido muy rápidos. El crecimiento demográfico, producto de las migraciones así lo representa. La Zona Franca, la globalización han traído cambios que aún no es fácil de evaluar. Y los cambios han ido acompañados por la pérdida de eficacia de los barrios populares, la desaparición de campos deportivos y de los clubes deportivos.

 

La aparición en la década de los 80, de la pasta base, ha sido un golpe tremendo para la convivencia.

 

- ¿ Iquique es una ciudad que requiere de más atención o, simplemente está bien con sus códigos, creencias, emblemas propìos?

 

Requiere ciertos cuidados. Es una ciudad popular en el mejor sentido de la palabra. Pero requiere solucionar temas como la basura, los autos abandonados, el transporte público. Lo anterior, con la identidad de la ciudad la haría más atractiva. No hay que confundir identidad con desorden. Lo popular debe ser espontáneo, pero no todo debe dejarse libre, al azar.

 

- ¿Iquique ha perdido la esencia como ciudad de tradiciones, con una comunidad menos preocupada de rememorar hechos históricos?

 

- Sin duda que el Iquique de hoy es diferente. Hay cosas que han desaparecido, pero es importante ver como en los fenómenos de la religiosidad popular y en el deporte sobre todo en el fútbol, los jóvenes van recreando viejas tradiciones. La identidad no es algo fosilizado. Se transforma con actores sociales creativos que van haciendo las conexiones con el pasado. Hay que desechar la idea de que la identidad está en el pasado. Se reactualiza. Que los jóvenes canten en el estadio el himno a Iquique, indica arraigo y lealtad.

 

¿Cómo influyen los hechos históricos en la idiosincrasia local?

 

- El Combate Naval de Iquique es el hecho heroico que sitúa a la ciudad en un contexto universal. La guerra civil del 1891 opera casi en el mismo sentido. La matanza en la escuela Santa María, vendrían a llenar de sangre obrera la historia patria. Prat, los dirigentes obreros, los grandes deportistas, dirigentes, poetas, etc, le otorgan a la ciudad un perfil de identidad bastante especial. A ello hay que sumarle la fiesta de La Tirana y de San Lorenzo que remite a una religión popular.

 

- ¿Por qué Iquique es místico y representa identidad cultural?

 

- Desde fines del siglo XIX la imagen de la ciudad de Iquique y de sus habitantes se hace conocida no sólo en Chile, sino que en todo el mundo. El tener la conciencia de que aquí está pasando todo, sobre todo a nivel de la economía, la política y la cultura, le otorgan a la ciudad un algo especial. Ese algo especial es la conciencia de ser distinto. Eso es la identidad cultural. Iquique, era una ciudad moderna, y gracias a la explotación del salitre tuvo un lugar conocido en el mundo.

 

Alfredo Jiménez M.

 

Ajimenez@estrellaiquique.cl