Faltando menos de dos semanas para la segunda vuelta electoral, es bastante poco lo que se puede lograr con la campaña, los debates y las franjas electorales. La historia electoral en el mundo revela que, a menos que la parte en desventaja haya guardado una carta muy importante, las tendencias claras de una primera vuelta (y las encuestas), se mantienen en un segundo balotaje. Y la carta debe ser de mucho peso, si se busca acortar una distancia de proporciones, como la alcanzada por el candidato de la Coalición por el Cambio el 13 de diciembre. En caso contrario, para que se revierta una tendencia clara, debe ser el candidato que encabeza las preferencias, el que debe cometer un error garrafal, un traspié grave como para sembrar la duda y rechazo entre los votantes más moderados. Con esto, la franja electoral de Frei (que debe dar un golpe a la cátedra si desea estrechar las cifras), no está cumpliendo con ese objetivo. Llama la atención que no encuentren nada más "original", que seguir recurriendo a la condición de empresario, de Sebastián Piñera, en la tarea de cargar una balanza que necesita bastante contrapeso para equilibrar una diferencia de 14 puntos. En realidad, sería más interesante saber por qué los chilenos deben extender, una vez más, el mandato a una coalición que ya ha estado en el poder durante cuatro períodos consecutivos. Y si la intención es corregir 'muy malas prácticas' (que los propios timoneles de la Concertación reconocen por estos días), beneficiaría a la campaña de Frei saber, concretamente, todo lo que no se repetirá (especialmente en la región de Tarapacá), en su eventual gobierno. No es fácil reencantar a quienes consideran que 20 años es demasiado tiempo para seguir viendo las mismas caras (o rectificar prácticas que se han hecho una costumbre). Por esa misma razón, el trabajo comunicacional debe ser creativo, profesional y honesto. No hay tiempo, ni espacio para repetirse a sí mismo, porque hacerlo denota más agotamiento y falta de horizonte. En el escenario actual, sorprende menos que los asesores de Sebastián Piñera apuesten por distanciar al candidato de la centro-derecha de Eduardo Frei. El status quo les favorece, por lo que una línea contestataria podría causar más daños que beneficios. En el fondo, se trata de reforzar una estrategia que ya ha resultado exitosa, agregando elementos menores que contribuyan a reafirmar la percepción de quienes sienten que Piñera está cerca de terminar con la era concertacionista. Aunque la franja de la Coalición por el Cambio proyecta superficialidad, combinando elementos de la franja de MEO y el concepto 'de alegría multicolor', utilizado por la Concertación en el plebiscito del SI y el NO, la oposición apuesta a hacer lo justo y necesario para abrazar la victoria el 17 de Enero. En estas circunstancias, un error de consecuencias destructivas se disminuye jugando limpio (o creando esa percepción), y evitando "pisar el palito" de quien intenta llevar 'al puntero' a un terreno menos favorable. Sin embargo, en las elecciones presidenciales- la mayor probabilidad de un desenlace exitoso no es sinónimo de carrera corrida. La experiencia electoral demuestra que, de vez en cuando y en el tramo final - los favoritos (a pesar de seguir al pie de la letra buenas recomendaciones), han caído víctimas de su propia confianza, o por la genialidad (o audacia) de un adversario presionado. |
|




