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Miércoles 1 de diciembre de 2010
"La ciudad no vibró con los 200 años de la independencia"

"La ciudad no vibró con los 200 años de independencia. La oferta del Estado y del gobierno no logró encender los ánimos de la población local. Tal vez nuestra tardía llegada al imaginario nacionalista explique esa apatía. Hay que considerar además que la oferta celebratoria no pasó más allá de eventos artísticos", expresa el doctor en Ciencias Socioculturales, Bernardo Guerrero.

Según el académico y autor de varios textos sobre identidad cultural, el tema pasa por la memoria colectiva de la región.

"El año 2007 se conmemoraron los 100 años de la matanza en la escuela Santa María. Quedó demostrado en ese evento que la memoria obrera y popular del Norte Grande de Chile, no es capaz de recoger, reproducir y transmitir los hechos del 21 de diciembre. Al parecer el olvido nos ganó la batalla de la memoria. Razones hay muchas, la escuela, el principal reproductor de la memoria y de la historia, que no es lo mismo), no ha cumplido su papel. La oralidad con que se transmitió esa matanza se ha ido desgastando, y con ella, sus componente épicos".

En este sentido, el investigador argumenta que "en ambos casos, el 2007 y el 2010, nos encontramos con problemas de memoria. No así con el 21 de mayo de 1879, en la que el Estado a través de la escuela y de los medios de comunicación, penetra profundamente en la subjetividad. Hay una película sobre ese gesta, pero no sobre la matanza del 21 de diciembre de 1907".

celebraciones

Guerrero se pregunta sobre la dimensión celebratoria del iquiqueño. "Las celebraciones del 21 de noviembre de 2010, otro 21 para la historia, encontró a la población casi en carnaval. El fútbol, una vieja actividad con una larga historia en la ciudad, y en forma independiente del Estado, celebró el ingreso al fútbol grande. El 21 de mayo es una celebración que corre bajo el protocolo de las fuerzas armadas, en la que el pueblo es sólo espectador", critica guerrero.

El sociólogo recuerda que a principios del siglo 20 un viajero y cronista manifestó que en Iquique "el carnaval dura todo el año". Esa apreciación le sirve al escritor para afirmar "ése es nuestro registro cultural más potente. Somos la frontera sur del Caribe, con todo lo que ello implica. Con sus virtudes y sus excesos. La calle, lo que nos queda de espacio público, es ocupado cada vez que hay que canalizar la euforia".

Agrega que "por lo mismo ciertos migrantes se encuentran como en casa, sobre todo nuestros hermanos peruanos, ecuatorianos y colombianos. Todo se hace en la calle, ésta es como el patio de nuestra casa, de allí la basura en la calle. La calle es la prolongación del hogar".

carnaval

"La celebración del 21 de noviembre, la forma de celebrar la Navidad y el año nuevo, no son más que reformulaciones de nuestras fiestas de Carnaval y de la Primavera. Los funerales no escapan a esta formulación", explica.

Guerrero precisa que estas celebraciones tiene una fuerte connotación identitaria.

"Podemos decir que hoy nuestra identidad se mueve fuertemente en el estadio y en la fiesta de La Tirana y de San Lorenzo. Iquique es un ciudad-cuerpo, popular, mestiza y festiva", manifiesta el docente.