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Miércoles 1 de junio de 2011
Patrimonio

Interesantes fueron las declaraciones de la alcaldesa Myrta Dubost respecto al proceso de recuperación que se realizará en la ex Aduana de Iquique, edificio que es monumento nacional y que se construyó en 1871 bajo la administración peruana de Iquique.

El edificio fue restaurado el año 2001 de acuerdo a un plan que buscó recuperar la fachada, cepillado de madera y el rescate de estructuras.

El proceso si bien permitió habilitar este recinto para oficinas municipales y salones que hoy son ocupados por el Concejo Municipal en forma transitoria, hasta que se construya el edificio de la municipalidad, no hubo una consulta y asesoría de parte del Consejo de Monumentos Nacionales.

Es así como se adoleció de una serie de precauciones y observaciones que las entidades especializadas hicieron, entre ellas dejar descubiertos los muros, el problema del salón anegado en el acceso principal, un cierre perimetral que no se condice con la importancia de este edificio histórico, a lo que se suma el sistema eléctrico colapsado y la ubicación al descubierto del tendido.

Si bien se debe valorar que se haya recuperado este edificio histórico, donde Arturo Prat informó a las autoridades peruanas del bloqueo de Iquique, hay una serie de factores que deben corregirse. Entre ellos está el mejoramiento del techo, recuperar el gran salón que está inundado con agua de mar y que provoca un grave deterioro a los cimientos del edificio, que como dato anecdótico fue uno de los pocos que soportó el terremoto y tsunami que afectó a la zona norte en 1877. También es imprescindible corregir errores como ventanales a los que se instalaron balcones que no correspondían, entre otros detalles.

Es por eso que en el plan maestro para la recuperación del edificio se contratará a una serie de expertos, los que realizarán un informe que demandará 40 millones de pesos. Este trabajo debería ser la base de un proceso de restauración oficial del histórico patrimonio, que debe seguir lo lineamientos del plan maestro que se pretende implementar en el Teatro Municipal.

Es importante que la nueva restauración del edificio patrimonial se haga ajustándose a los requerimientos del Consejo de Monumentos Nacionales y que su uso se restrinja a un museo u otra finalidad similar que impidan su deterioro.

La ex Aduana, con su estilo único y el tratamiento especial usado en su edificación, es una joya arquitectónica nortina.

Rescatar este patrimonio y no exponerlo al deterioro es una tarea que se debe cumplir en forma urgente. Misma reflexión corre para la ex estación de ferrocarriles, la torre de la Plaza Prat, avenida Baquedano y todos los rincones de nuestra ciudad que por años han sufrido del actuar negligente por omisión.