09/11/2003

Damas de compañía: Amor con Tarifa

Bajo control y alto contagio

Las enfermedades de transmisión sexual y el virus del VIH-SIDA son una sombra que siempre está presente en el mundo de las damas de compañía. La posibilidad de contagio existe, sin embargo, esta situación no siempre es sinónimo que tanto la involucradas como el cliente estén de acuerdo en mantener contacto sexual con preservativo.

La presidenta de las Damas de Lila y consejera de la Unidad ETS del Hospital Regional, Bernardita Miranda, afirma que no existe una verdadera concientización entre las trabajadoras sexuales y la población en general sobre el riesgo que tiene mantener relaciones sexuales sin protección.

"No importa que sean las 09, damas de compañía o mujeres que ejercen la prostitución en locales o en la calle, todas son trabajadoras sexuales y viven en constante riesgo. A pesar que ellas digan que siempre exigen el uso del condón, eso no es cierto. Cuando el cliente no quiere, a la mujer le queda dos posibilidades que son rechazar el dinero o aceptar esas condiciones. Por lo general dicen que sí".

Aclara que el riesgo es mutuo tanto para la trabajadora como para el cliente. El contagio puede ocurrir en ambos sentidos.

 

CONTAGIO

 

La situación es alarmante. Bernardita es voluntaria en el hospital y recibe diariamente a los enfermos en el pasillo amarillo del policlínico ETS. Su experiencia en este tema evidencia que el contagio masculino con Sífilis y gonorrea va en aumento. "Al preguntarle con quien estuvo, afirman que fue con una prostituta".

Ella reconoce que sus declaraciones pueden incomodar a las autoridades que están relacionadas con el control de este tema, pero sostiene que es necesario encarar la realidad. "Cada día son menos las trabajadoras sexuales que se realizan su chequeo y tienen su carnet de control sanitario al día. Es común que vengan una sola vez y luego nunca regresan, salvo que se enfermen gravemente".

El problema radica en que a las mujer se les manifiesta la enfermedad más tardíamente. En tanto que los hombres los síntomas son inmediatos. Es por eso la mayor presencia masculina con ETS en el policlínico va en aumento.

El control de salud periódico para las trabajadoras sexuales permite tener la seguridad que está sana, trabaja en forma más tranquila, sirve para detectar con tiempo algunas ETS y contar con el tratamiento oportuno si es necesario.

En tanto que las trabajadoras sexuales sostienen que es complicado mantener el carnet sanitario al día. Sostiene que son tratadas de mala manera en el policlínico, los trámites son largos y hay que visitar el policlínico muchas veces antes que firmen el documento aprobatorio.

Para las Damas de Lila, el desinterés de las trabajadoras sexuales radica en los horarios y la posibilidad que sean reconocidas. "Muchas mujeres están despiertas toda la noche y luego tienen que venir durante la mañana para ser examinadas. El otro problema es que quieren mantener la privacidad".

También rechazó las versiones sobre la mala atención. "Ofrecemos un buen servicio de consejería y trabajamos para ayudarlas".

 

VIH

 

Las ETS son parte del problema. El mayor riesgo a que está expuestos tanto acompañantes como clientes radica en contrar el virus del VIH-SIDA. "La única solución para evitar el contagio es el uso de preservativo", afirma Bernardita.

La Estrella publico el 23 de septiembre pasado que en un 65 por ciento ha disminuido en los últimos cinco años la incorporación de usuarios del sistema público a los controles médicos en la Unidad de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) del Hospital Regional.

El hecho debería alarmar a la comunidad, en especial si se considera que Iquique sigue ocupando el tercer lugar en lo que se refiere a enfermos con el virus del VIH-Sida.

La mayoría de los enfermos están concentrados en la etapa de vida más activa y productiva, que está entre los 25 y 44 años.

Un segmento importante y que va en aumento se trata de dueñas de casa que han sido contagiadas por sus esposos, que generalmente son pareja única.

No fue posible concertar una entrevista con el doctor David Wachter, jefe de la unidad de Enfermedades de Transmisión Sexual del Hospital Regional, antes de la publicación de este reportaje para hablar sobre el control de las ETS entre las trabajadoras sexuales y el aumento del VIH en la ciudad.

 

Prostitución en las salitreras

 

La vida en las salitreras siempre tuvo un dejo de soledad a principios del siglo XX. Era común que los hombres trabajaran solos, mientras que la familia estaba en el centro o sur del país. Muchos llegaron al norte de Chile con el objetivo de reunir dinero y regresar a sus hogares luego de algunos años de trabajo.

Bajo este contexto, los burdeles en las salitreras eran una verdadera institución. A pesar que era mal visto por las familias, era aceptado como un mal menor para mantener satisfecha a la fuerza laboral.

Las condiciones sanitarias eran poco salubres. Existía un cuidador que impidía la entrada de bebidas alcohólicas y de prostitutas sin su carnet rosado al día. A pesar de ellos, las normas de seguridad eran quebrantadas.

Al terminar la faenas, los calicheros se dirigían a los buques o al rancho para terminar el día. Después se dirigían donde alguna meretriz. En caso de que no existiese ninguna casa de prostitutas en la oficina respectiva, los hombres podían dirigirse periódicamente a Iquique.

Hacia 1926 las estadísticas indicaban que en el Norte Grande el número de prostitutas llegaba a las 4.500, distribuidas en diez poblaciones de la costa y en veinticuatro salitreras del interior.

Esta situación iba a la par con la presencia de Sífilis de la población. Datos del nosocomio de Iquique indicaban que cerca del 80 por ciento de los operarios que eran tratados en ese centro correspondían a casos de esa enfermedad de transmisión sexual.

El historiador Carlos Donoso establece que en septiembre de 1912, una comisión de la Cámara de Diputados, encargada de estudiar y dar solución a una serie de desórdenes de los servicios comunales de Tarapacá, dejó un impresionante testimonio de las condiciones de vida de los iquiqueños.

Los datos marcan el estilo de vida de la ciudad. "Del total de atendidos en el Hospital, 325 personas eran tuberculosas, 111 presentaban graves afecciones de la piel por sobreexposición al sol, y 578 infectados con enfermedades venéreas. Una de cada tres prostitutas controladas en el hospital estaba contagiada de blenorragia o sífilis".

A mediados del siglo XX los burdeles perdieron su relevancia y surgieron la itinerancia de las prostitutas entre las oficinas salitreras.

Estas damas llegaban los días de pago. Se quedaban en alguna pieza de los buques y se asentaban por algún tiempo para luego dirigirse a otro lugar de la pampa. Como la itinerancia de estas mujeres era usual, no era raro que se conocieran e hicieran amigas en su recorrido y que igualmente conocieran a los hombres de las diversas salitreras aun en pie.

 

Sólo nueve dígitos separa a cualquier varón iquiqueño de contar con la presencia de una figura femenina a su lado. El servicio de damas de compañía en la ciudad es una tendencia que va en aumento durante los últimos años. Signo de ello son numerosos los avisos que ofrecen esta clase de servicios.

Incluso, tampoco es extraño encontrar en las páginas amarillas anuncios que dan a conocer la existencia de "anfitrionas" en la ciudad. Las tarjetas de presentación circulan de mano en mano con los números claves para contactar a las señoritas. Ellas son las llamadas "09", rótulo que reciben porque todos los contactos siempre lo realizan a través de un teléfono móvil.

Para la gran mayoría el servicio de "damas de compañía" es un eufemismo que esconde el comercio sexual.

Cifras no oficiales estiman que en la ciudad existen al menos 500 mujeres que ejercen la prostitución, ya sea directamente en la calle, tomando clientes a través de llamadas telefónicas o el sistema de agencias que organiza la distribución de las damas en distintos departamentos de la ciudad y hoteles.

Es el sistema de "agencia" el que se asemeja más al actual concepto de damas de compañía. Ellas permiten, por una suma de dinero, recibir la atención que incluye conversar, salir a bailar y mantener relaciones sexuales.

De acuerdo a la investigación realizada durante la semana existen más de una docena de estas empresas que funcionan en la ciudad. Cada una de estas agencias cuentan con un staff que oscila entre las 8 a 30 señoritas.

 

AGENCIA

 

Una de las agencias más grandes es Sandra & Judith. Esta organización funciona hace nueve años en la ciudad y actualmente opera también en Arica, Calama y esperan en diciembre extenderse a Antofagasta.

Sandra, es la actual dueña de la agencia. En tanto que Judith, socia fundadora, se alejó del negocio hace un tiempo.

Esta agencia publica diariamente avisos clasificados ofreciendo sus servicios y también solicitando señoritas. Su principal característica radica en que tienen un aviso publicitario en las páginas amarillas donde se dan los números de contactos y aseguran la privacidad.

Poseen varios departamentos en la ciudad, entre arrendados y propios. Su última adquisición fue un motel ubicado en Arturo Fernández y Céspedes y González.

Sandra sostiene que la compra del edificio fue para satisfacer al cliente y darle un servicio completo y, por sobre todo, discreto.

El sistema de trabajo es sencillo. Posee cinco teléfonos celulares para la recepción de las solicitudes. Uno para Arica y los cuatro restantes se reparten entre Iquique y Calama. Por lo general contesta Sandra o si no, su asistente. Ellas explican las condiciones del servicio, el costo de la tarifa y se determina el lugar de la atención.

Si es un cliente nuevo recibe varias propuestas sobre las características de la anfitriona. También es posible que vea personalmente a las señoritas. La agencia posee un furgón en donde las jóvenes concurren a un lugar determinado y esperan que el cliente escoja.

"Para los que ya son habituales, sólo tienen que dar el nombre de la niña que les interesa".

El costo del servicio es de 20 mil pesos la hora que por lo general son cancelados a la asistente, quien se encarga de designar a la joven y llevarlos hasta el lugar "donde el caballero tomará el servicio".

Si el cliente está hospedado en un hotel, la joven concurre al lugar. "Ellas están preparadas para ser discretas y no llamar la atención. Sólo pasan por recepción y no preguntan. Parecen una pasajera más".

Sandra garantiza la privacidad y discreción de las jóvenes. "No me interesa la niña media loquita que sólo quiere ganar dinero y pasarlo bien. Yo considero esto un trabajo serio".

Una de las condiciones que pone Sandra a las niñas que desean participar de su agencia es la compostura. "No aceptamos niñas que sean alcohólicas o le hagan a la droga".

 

RECLUTAR

 

Sandra evita utilizar el término "reclutar" para referirse a la búsqueda de damas de compañía. Prefiere entrevistarlas. Averigua cuáles son los motivos que la llevaron a esta situación, cuáles son sus objetivos y constata el deseo de trabajar y "no de andar de fiesta".

Sostiene que por lo general las interesadas llegan a través de los avisos de la prensa o por el dato entregado por una amiga. "Siempre estamos buscando nuevas niñas".

Al parecer la rotación es una constante en esta actividad. Tanto porque muchas de las jóvenes prefieren no continuar o porque el cliente pide variedad. De esta manera es común que en este tipo de agencias las jóvenes se roten entre las diferentes ciudades. "La idea es que las niñas no trabajen en la misma ciudad en que viven sus familias. Es una seguridad para ellas y para el cliente. No es bueno encontrar caras conocidas en este negocio".

 

STAFF

 

Una visión distinta tiene Francisco. El es el dueño de la agencia Exclusividad y reconoce que la clave del negocio radica en que su staff es reducido. Oscila entre 8 a 10 señoritas y no cambia constantemente sus integrantes. Las edades van desde los 25 a 35 años de buen nivel educacional, altas y buen léxico. "La clave está en el alto nivel que posee el servicio y que está destinado a ejecutivos y personas de estrato socioeconómico alto".

Durante la entrevista lo primero que deja en claro es la utilización del concepto dama de compañía. "Durante los últimos años el término se ha manoseado mucho y ahora es sinónimo de comercio sexual".

Sostiene que no necesariamente un actividad implica a la otra.

"Exclusividad nació como una manera de responder a la necesidad creciente de los clientes que hacían turismo de alto nivel y que permanecían en la ciudad durante cuatro días".

Explica que la agencia ofrece el servicio de compañía a estos clientes para asistir a almuerzos de trabajo, cenas o incluso para tomar un trago en un pub o salir a bailar. "El rol que cumple la dama es el de anfitriona. Ella puede guiarlo para ir a lugares de diversión durante la noche iquiqueña".

 

LOS PRIMEROS

 

Francisco se reserva el título que su empresa fue la primera en la ciudad en llevar adelante este exclusivo servicio. No posee sucursales en otras ciudades del norte, pero cuentan con contactos en Santiago que permiten el contratar los servicios cuando los caballeros viajan desde la capital hacia Iquique.

Llevan seis años con la agencia y posee dos secretarias que se encargan de organizar la agenda de las señoritas. Los costos de los servicios son variables. Van desde los 25 mil a 100 mil pesos. "Todo depende cuáles son los requerimientos y el tiempo que ocuparán".

Al igual que en Sandra&Judith la agencia Exclusividad promociona sus servicios a través de la prensa local. Pero reconoce que parte de la clientela llega a través de la recomendación de amigos y el movimiento de las tarjetas de presentación.

Ninguna de las dos agencias entregó datos sobre las ganancias que genera el trabajo de las damas de compañía, pero reconocen que el negocio rinde.

 

 

Percy Avendaño G.

pcavendano@msn.com

 


 

Los controles al comercio sexual

 

La Brigada de Delitos Sexuales de la Policía de Investigaciones está en conocimiento de la presencia de grupos organizados que desarrollan el comercio sexual bajo el sistema de las denominadas damas de compañía.

El subcomisario Víctor Nakada, jefe de la brigada, sostiene que estas organizaciones van en aumento en la ciudad y la mejor manera de ver su expansión es constatar los avisos clasificados en la prensa.

El oficial acota que la prostitución no es una actividad ilegal. Lo penado por la ley es ejercer esa actividad en la calle o que estén involucrados menores de edad. El principal rol de la Brigada en este tema radica en constatar que no trabajen niños y niñas en el comercio sexual. Para ello desarrollan un constante monitoreo de los avisos publicados y el contacto con las personas que ofrecen el servicio. "Hasta el momento sólo hemos detectado que trabajan adultos en estas organizaciones".

La preocupación de los detectives radica en mantener actualizada la base de datos con los números de los celulares de contacto. Ello, porque las bandas cambian constantemente y son difíciles de detectar.

También tienen como misión controlar que las personas que ejercen esta actividad cuenten con su carné sanitario al día.

Asimismo, mantienen un contacto con los jefes de estos grupos y conocen la ubicación de los departamentos que son utilizados para las citas. "Algunos de ellos en zonas residenciales".

De acuerdo a la información entregada, a pesar que existe un libre tránsito en esos edificios de las trabajadoras sexuales y sus clientes, los residentes no se percatan de lo que ocurre. "Por lo general esta actividad se desarrolla con total discreción y los vecinos ni siquiera se enteran", relata el detective.

A diferencia de lo que ocurre en Santiago, donde verdaderas mafias se tomaron algunos céntricos edificios capitalinos, en Iquique la situación no llega a ese nivel.

Otro aspecto que los detectives investigan sobre este mundo corresponde a las extranjeras que ejercen la prostitución en la ciudad. Ellas, por lo general, sólo están de paso por la zona porque "su destino final es Santiago para trabajar y buscar mejor calidad de vida".

Ellas se inician en este tipo de actividad porque no tienen dinero para continuar viaje y ven como única solución el prostituirse. "Es una situación transitoria para ellas".

"Investigaciones está atento a esta situación debido a que generalmente las mujeres extranjeras ingresan al país con visa de turista y ejercer la prostitución no está dentro de esa clasificación, por lo que son regresadas a su país de origen".

La presencia de extranjeras forma parte del movimiento constante de mujeres que ejercen la prostitución en Iquique. Existe una población flotante que viaja constantemente y que llega a la ciudad durante verano, cuando la afluencia de turistas aumenta y con ello la posibilidad de captar más clientes.

Lo anterior hace casi imposible determinar una cifra exacta de mujeres que ejercen el comercio sexual en la ciudad, más aún en verano.

 

MINISTERIO

 

El interés del Ministerio Público sobre el tema de la prostitución actualmente radica en perseguir los delitos que se cometen en contra de menores de edad y las personas que los incitan a ejercer el comercio sexual.

La fiscal Tania Sironvalle indica que la Ley Delitos Sexuales define muy bien la figura legal para perseguir al proxeneta que mantenga a menores para prostituirlos.

Una situación diferente se da en el comercio sexual entre mayores de edad, ya que implica que dos adultos de mutuo acuerdo sostienen contacto sexual previa transacción económica. "Esto no es constitutivo de delito".

Eso sí, existe una reglamentación del punto de vista médico que obliga a las trabajadoras sexuales a mantener su carné de control sanitario al día, "pero no hay castigo penal para una mujer adulta que en forma libre y voluntaria se dedica al comercio sexual."

La única variante estaría en que se rompa la barrera de lo voluntario y que la mujer sea obligada a ejercer la prostitución, maltratada o restringida en su libertad. En ese caso, debería perseguirse como un delito sexual, violación o por las agresiones que haya podido ser víctima".

Otra posibilidad sería la violación del código tributario. "Es un negocio que persigue fines de lucro".

Agrega que "nosotros como fiscales nos estamos focalizando a la persecución de todos los delitos cuyas víctimas sean niños y niñas. Si a la Fiscalía llega una denuncia de una mujer o hombre adultos, que a propósito de esta actividad remunerada haya sido vulnerado en sus derechos y sea constitutivo de delitos, no va a caber la menor duda que nosotros lo investigaremos".


La Estrella de Iquique
Fundado el 1 de Diciembre de 1966
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