07/04/2004

Perú insiste en levantar un conflicto por el mar

El convenio

Actualmente uno de los debates que dominan la agenda del Congreso es si Perú adhiere o no a la Convención del Mar.

Este tratado internacional, suscrito en el año 1982, entró en vigor en 1994. Fue negociado en las Naciones Unidas y cuenta con 138 estados miembros. Norma todos los usos de los mares y océanos y recoge como un código la evolución histórica del Derecho del Mar.

Establece 12 millas de soberanía limitada y las 188 restantes, de zona económica exclusiva.

Los defensores creen que la Convemar permitirá modificar el límite del Pacífico con Chile, ya que consigna como frontera marítima la línea media diagonal y no el paralelo recto que divide actualmente a los dos países, según lo que dice el convenio de la Zona Fronteriza Marítima, firmado en 1954.

Sin embargo, hay dos trabas: Cuando Chile ratificó la convención en 1997 lo hizo con reserva de límites, rechazando el principio de la línea media. Además, la Convemar no tiene carácter vinculante, o sea no obliga, por lo que no hay cómo garantizar que Perú haga valer su tesis, lo que eventualmente alargaría mucho más el proceso.

Los críticos a la suscripción, en cambio, afirman que mutilará el territorio y no sólo los 35 mil metros cuadrados usurpados por Chile. Ello, porque el convenio impediría a Perú continuar considerando como parte de su mar territorial 200 millas.

Mientras Chile trata de sortear las insistentes ofensivas bolivianas por una salida al mar, desde Perú se le está abriendo rápido otro frente. Éste también busca poner en jaque la soberanía marítima del país y la amenaza, desde Lima, es que cobrará cada vez más fuerza si la Cancillería chilena no se sienta a negociar.

Perú reclama como un tema pendiente la frontera del mar entre ambos países. O sea, para ser más exactos, alegan que la línea divisoria debe ser equidistante y no recta, lo que haría ganar a Perú más de 35 mil kilómetros cuadrados de mar

Aunque no es un tema nuevo entre ambos países, ya que ocasionalmente vuelve al tapete, esta vez en Perú el panorama no se ve muy alentador para nuestro país, ya que los peruanos no están dispuestos a dejarlo desvanecer.

El canciller de ese país, Manuel Rodríguez Cuadros, fue claro al reiterar que entre ambas naciones no existen límites marítimos establecidos jurídicamente y que cuando hay dos interpretaciones diferentes, existe controversia que hay que resolver.

Las declaraciones de los políticos son por día más tajantes: Hay 35 mil kilómetros cuadrados de mar que deberían ser nuestros y están siendo usufructuados por Chile, afirma el presidente de la comisión de relaciones exteriores del Congreso peruano, José Luis Delgado.

A esto se suma que en el último Parlamento Latinoamericano, realizado entre el 17 y 20 de marzo, peruanos y bolivianos se unieron en sus reclamos. Un diputado de cada país hizo saber sus demandas marítimas contra Chile, aunque según los senadores chilenos que asistieron a la reunión no lograron apoyo del resto.

 

TODOS APOYAN

 

Los políticos, sin distinción, los analistas y la misma opinión pública peruana están alineados con la posición de su Cancillería: que ambos países deben sentarse a conversar para llegar a un entendimiento justo.

La primera opción es llegar a un acuerdo bilateral, afirma Ernesto Velit, presidente del Instituto Peruano de Polemología (que estudia los conflictos entre sociedades). Si no se logra, se puede llegar a través de la adhesión a la Convención del Mar (Convemar) que permitiría redefinir la frontera (ver recuadro). Y la última opción, pero no por eso está descartada, es llegar a arbitrajes internacionales.

Saben que ganarán poco y nada en términos económicos, pero hablan de justicia y equidad para exigir que Chile se siente a negociar. Admiten que se trata de un triunfo simbólico en contra de Chile.

Hasta el momento la posición de nuestro país ha sido dura. La Cancillería asegura que es un tema absolutamente zanjado desde 1954 con el convenio de Zona Fronteriza Marítima que vincula a Perú, Chile y Ecuador y que no hay nada que discutir al respecto. Esta clara postura fue ratificada por el ex presidente Eduardo Frei en la asamblea del BID que se lleva a cabo en Lima.

Para Chile este convenio es un tratado internacional. Para los peruanos, en cambio, se trata de un acuerdo para administrar la pesca.

La semana pasada la Cancillería chilena se anotó un gol diplomático al lograr que Ecuador, que es el tercer país que integra el convenio, dijera que no hay temas pendientes porque los límites están claros y que no acepta ninguna revisión.

 

MOLESTIA

 

Sin embargo, las declaraciones tajantes de la ministra Soledad Alvear respecto a que no hay temas pendientes sacaron roncha en el país vecino y atribuyen su dureza a su afán presidencial.

El congresista de Unidad Nacional, Xavier Barrón, es bastante firme cuando se refiere al tema: Deploro las palabras de mi amiga Alvear al decir que no hay nada pendiente. Aunque el tema aún no entra en etapa crítica, las declaraciones de la Canciller sí lo pueden hacer.

El foco de conflicto resurgió el 23 de febrero cuando Perú publicó el libro Blanco de Defensa Nacional donde se decía que se estaban haciendo estudios para fijar definitivamente los límites marítimos con Chile.

El tema adquirió mucho más fuerza cuando, tan sólo 12 días después, el Presidente Lagos -por improvisación, según los chilenos o en una actitud más dialogante de acuerdo con las interpretaciones peruanas- dijo en una entrevista radial que el problema podría ser tocado en la reunión de vicecancilleres si es que había contenciosos entre los países.

 

TEMA

 

El conflicto resurgió justo en momentos en que Perú inició un fuerte debate sobre el gran gasto de armamento que hace Chile. Y una de las interpretaciones que se barajan en el país vecino es que la Armada peruana reavivó el conflicto marítimo cuando resolvió comprar cuatro fragatas Lupo.

El periodista e investigador peruano Álvaro Vargas Llosa explica que este tema vuelve en tiempos de crisis interna y de debilidad del Presidente. Es lo que ocurre ahora con Alejandro Toledo, quien ha hecho eco de un reclamo histórico de una parte de la prensa nacionalista y algunos sectores tradicionalistas de Perú, como militares en retiro vinculados a la época del régimen militar de Morales Bermúdez.

Ellos sostienen una tesis de los 70 -en plena época de nacionalismo militar- y afirman que al correr la línea ganarían bastantes grados de mar territorial y podrían apuntar en dirección a la Isla de Pascua.

Según el analista, en estos momentos este grupo tiene una gran capacidad de presión, aprovechando la vulnerabilidad del presidente Toledo (ver recuadro). Claro que advierte que el gobierno peruano, por el caos político, aunque quiera, no está en condiciones de transformarlo en un factor de popularidad interna, como ocurrió en Bolivia.

Lo que sí es un hecho es que el tema no puede haber llegado en mejor momento para las pretensiones peruanas. Aunque Vargas Llosa cree que no tomará la fuerza de las demandas de Bolivia, todos concuerdan en que las constantes ofensivas por una salida al mar que han llegado a oídos de la comunidad internacional y tienen a Chile en la mira sirvieron de caldo de cultivo para que los reclamos fronterizos de Perú agarraran vuelo.

Así, el frente de conflicto marítimo para nuestro país, en vez de acotarse cada vez más, se amplía con fuerza y tiene de cabeza a la Cancillería chilena.

Para encarar el frente de mal tiempo que amenaza desde el norte, la canciller Alvear anunció que uno de sus próximos objetivos es fortalecer las relaciones con Latinoamérica.


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