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En medio de bancos, casas comerciales y notarías, un vidrio polarizado refleja el paso de las micros y el correr de los comerciantes ambulantes en una agitada mañana de lunes en Iquique. Del otro lado del vidrio, un oficinista revuelve su express sin despegar la vista de las piernas de la muchacha que lo atiende. Ella lo escucha hablar sobre la estresante jornada laboral y luce sus atributos en forma sensual de tal manera que él se entusiasme, pero sólo lo necesario como para pedir otro café y aumentar la propina. El mismo ritual se repite innumerables veces durante el día y toda la semana en los al menos diez "café con piernas" existentes en nuestra ciudad. En la amplia oferta de este tipo de locales figuran desde los más "inocentes" -donde aparte de café sólo se sirven jugos y helados- hasta los más "oscuros", con "minuto de confianza", tragos y hasta desnudos en privado. CONTACTO Uno de los más concurridos es "Contacto", ubicado en Obispo Labbé casi al llegar a Serrano. Atienden tres jóvenes y los clientes son prácticamente siempre los mismos. "Incluso las niñas saben antes lo que van a pedir, con cuántas cucharadas de azúcar y todo eso", asegura Iván Mejías, administrador del local. De día, las "cafeteras" llevan vestido o minifalda y en la tarde, un ajustado short que permite al cliente apreciar las curvas en toda su magnitud. Aclara que a diferencia de otros locales del rubro, la gran apuesta de "Contacto" es el café. "De vez en cuando viene una supervisora de Haití a comprobar la calidad del producto". A escasos metros se encuentra el café "Cataluna", donde destacan las claras paredes y la iluminación, que contrastan con la oscuridad de otros negocios similares. "Marcamos la diferencia con los otros, que son cabaret disfrazados de café", precisa Carla Palma, dueña del local. En "Cataluna" no hay shows ni "minuto de confianza", como se conoce a los breves desnudos que realizan las "cafeteras" en los momentos de mayor afluencia de público. ACTIVIDAD Para un número importante de oficinistas y dependientes de casas comerciales, la asistencia a un café con piernas se ha transformado en una actividad tan propia de un día hábil como alguna vez lo fue ir a un salón de pool. Los "primerizos" van a "Contacto" o "Cataluna", pero los más osados prefieren un café "con punta" y admirar las curvas de una veinteañera en el "minuto de confianza". El café con piernas más antiguo de Iquique es "Baby Café", ubicado en calle Thompson, a escasas cuadras de la Plaza Prat. El fuerte también es la oferta de café, que es molido momentos antes de servirlo, sin embargo, en la carta también se encuentran cervezas y tragos. "Lo borrachos no pasan la puerta", asegura Eva Bascur, administradora de "Baby Café", quien destaca la tranquilidad del lugar. A su juicio, este local dio la pauta a los cafés que se abrieron más tarde, por lo que es uno de los pocos más tradicionales que van quedando. "Hay partes en que ni siquiera saben lo que es un capuccino", enfatiza. En la misma cuadra, exactamente en una esquina está Café Buba, cuya administradora asegura que no se hacen espectáculos. El ambiente es más parecido al de una schopería que al de los restantes cafés iquiqueños, "pero nuestro gran fuerte es la tranquilidad". "Buba" cuenta entre su personal a Venus, la flamante ganadora del concurso "Miss Café con Piernas 2003", realizado hace algunas semanas en Disco Pharo's. El más nuevo es "Platón", uno de los pocos locales de este tipo que hacen publicidad, también instalado en pleno centro. Su dueño es Flavio Vega, quien realizó una inversión cercana a los diez millones de pesos para abrir el lugar. Resalta la iluminación, el especial cuidado por la música y, sobre todo, la belleza de las niñas que atienden, "que son seleccionadas con pinza". Tampoco hay "minuto millonario", ni ningún tipo de desnudos, pero sí bailes, porque así lo permite la patente de cabaret que ostenta. El horario de atención también es diferente al de otros cafés, por cuanto no se abre sino hasta las 18 horas, con un peak de asistencia a partir de las 22 horas. NOCTURNOS Muchos de los asiduos visitantes a los cafés con piernas esperan que el sol se esconda para ingresar a uno. Aguardan pacientemente el show y hasta osan solicitar servicios sexuales a alguna de las cafeteras o usan como interlocutores a los propietarios del local. "Obviamente no se acepta dentro del recinto, pero afuera ellas son dueñas de su vida", asegura el propietario de un local ubicado a pocas cuadras de la Plaza Condell. Reconoce que su negocio está más cercano a un night club que a un café con piernas, pese a ni siquiera contar con patente de cabaret. "Las niñas bailan en el escenario con o sin los clientes, pero los desnudos se hacen sólo en los privados, porque de lo contrario se arma mucho desorden". Diariamente trabaja un promedio de ocho niñas y la clientela es la misma que visita schoperías, "pero se comporta de manera distinta". Apostado en la puerta del local se encuentra un guardia, quien es el encargado de detener a los borrachos y ambulantes y avisar la llegada de la policía. "La diferencia con otros locales está en la atención, que es más personalizada. En otros cafés te sirven y te dejan botado", expresa. Ello se puede corroborar al observar los apasionados besos entre una de las cafeteras con un cliente, mientras otra se deja levantar el vestido en medio de la pista de baile. Los solicitados "minutos millonarios" se hacen en los privados, ubicados en el segundo piso del recinto, pero al igual que en los locales de este tipo de Santiago, no cualquiera puede acceder a este servicio. "Hay que estar dateado", señala uno de los dependientes. "El sexo no está permitido, por lo menos esa es la instrucción, pero uno no puede controlar lo que estén haciendo las niñas arriba", puntualiza el dueño del café, quien está consciente de que corre el riesgo del cierre del local, una multa e incluso presidio. Por lo mismo prefiere no dar su nombre, ni el del local, así como tampoco su ubicación. Los cafés con piernas se han convertido en un fenómeno social a nivel nacional, que incluso ha provocado más de alguna discusión política en la capital. También son cuestionados desde el punto de vista moral, pero a favor tienen la aprobación de la gran mayoría de los hombres, sobre todo de quienes, presas de su rutina, cuentan los minutos para terminar su jornada laboral y "entretener" la vista junto a una taza caliente de café cargado, capuccino o cortado... no importa, lo que vale es la pierna. |