Año XXXVII - Nro. 12.347 - Domingo 28 de septiembre de 2003

"Somos una sociedad voyerista"

La expectación que causó el proyecto de "La casa de vidrio" y el éxito los reality shows confirman a nuestra sociedad como "voyeurista".

Un signo de los tiempos es, a juicio del sicólogo laboral Oscar Loyola, la proliferación de los café con piernas. Argumenta que el deseo de la gente de acudir a este tipo de locales es el resultado de una serie de restricciones de carácter social, por la recarga de trabajo y los cada vez más escasos momentos que tienen los adultos para compartir con su familia. "Hay cosas que se hacían de noche y que han ido muriendo, como las boites, por eso la gente busca espacios para desconectarse de su rutina".

El profesional argumenta que a diferencia de los topless y los clubes nocturnos, los café con piernas no son mal vistos por la gente, lo que le da un valor agregado a este tipo de locales. "Es un fenómeno que se produce en una sociedad que experimenta constantes cambios, incluso en el aspecto moral. Por ello, vemos a los chilenos más voyeristas que hace algunas décadas, lo que también explica el boom de los reality shows y el impacto que causó el proyecto de la casa de vidrio hace algunos años".

 

ECONOMICO

 

Loyola señala que otro aspecto importante es el económico, tanto desde el punto de vista del cliente, como del empresario. Por un lado, el costo promedio de una visita a un café no sobrepasa los 1.500 pesos. Para ir a las boites, en cambio, se necesita desembolsar un monto nunca inferior a los diez mil pesos. "Además, obtener una patente para instalar un café es mucho menos costoso y engorroso que para un club nocturno", agrega. En este punto, es importante la relación entre sueldo y gasto y con ello las conductas que asuman las personas. Por lo mismo, Loyola cree que en la medida que se produzca un cambio económico importante, en especial en lo referido a remuneraciones, aparecerán nuevos intereses en cuanto a momentos de ocio y alternativas para desconectarse de la rutina.

 

ESTRES

 

Aún así, sostiene que hay que ser prudente para referirse al estrés como algo gatillante en la concurrencia de los cafés. El estrés es algo mucho más complejo, entendido como la tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves. "La mayoría nos adaptamos a la rutina, pero cuando se pierde esa capacidad de adaptación, aparece el estrés", acota el psicólogo, quien distingue tres fases en esta enfermedad: alerta, resistencia y agotamiento.

El estrés, sin embargo, sólo es reconocido como enfermedad laboral en quienes se desempeñan en servicios de urgencia médica, en educación preescolar y en microbuseros. "En los demás casos se tiende a pensar, especialmente los jefes, que es una justificación para explicar el mal rendimiento laboral", asevera Loyola.

La mayoría de quienes frecuentan los cafés con piernas no tienen estrés, sino que sólo buscan una distracción. Un dato no menor entregado por las propias "cafeteras" es que hay un número importante de personas que durante su permanencia en un "café con piernas" se dedica a hacer actividades laborales, como revisar documentos, sacar cuentas o realizar llamadas telefónicas. El profesional acota que los estresados no lograrán resolver su problema con la asistencia a un café con piernas, pero quizás sí conseguirán mantener el equilibrio necesario como para "no explotar".

 


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