 Pablo Vargas, Paulina López y Rodrigo Díaz, llaman a los iquiqueños a compartir con ellos en el evento del 11 de octubre. |
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Tan sencillos como en la televisión cuando responden las bromas que les hace el animador del programa Rojo de TVN, Rafael Araneda, son los jóvenes cantantes y bailarines que ayer llegaron a Iquique para difundir el evento que realizarán el 11 de octubre. Pese a que sus rostros mostraban el cansancio lógico después de una noche de celebración por el cumpleaños de Daniela Castillo y de madrugar para tomar el primer avión que los trasladaría a Iquique, Paulina López, Pablo Vargas y Rodrigo Díaz, no dejaron de ser amables con los niños y niñas que se ubicaron en el frontis del edificio a la espera de un saludo de sus artistas predilectos. Y es que están concientes que el apoyo que han recibido en el programa y que les ha cambiado en 180 grados su estilo de vida, se debe en gran parte -si es que no en todo- al cariño de sus fans incondicionales que ayudaron a que la tarde dejara de ser propiedad de Mekano y hoy tenga color rojo. Reunidos alrededor de la mesa de comedor, Pablo, Paulina y Rodrigo cuentan cómo ha sido su vida desde que aparecen en la televisión y de las aprehensiones que tienen respecto a la nueva etapa que tendrá el programa, en la que los integrantes del Clan deberán competir nuevamente. Los temores se deben a que en la actualidad el grupo se encuentra muy afiatado y unido, pese a las diferencias de personalidad entre ellos. Asimismo, el respeto y compañerismo son lo principal, situación que se podría dañar con el Rojo de Oro, próxima etapa del programa en donde la rivalidad podría aflorar y opacar la amistad. "Eso me preocupa más, porque siento que las relaciones no serán muy buenas", señala Rodrigo, quien aún no decide si competirá en esa etapa. Respecto a en qué consistirá el Rojo de Oro, los bailarines del clan explican que no pueden contar mucho, que sólo pueden decir que habrá obsequios que ni ellos mismos conocen. VIDAS Pablo reconoce que su vida ya no es la misma, de estudiante de Periodismo pasó a ser un personaje de la televisión, del cual se escriben cosas, toman fotografías y la gente quiere saber. "Estaba acostumbrado a un sistema de vida que tuvo un vuelco completo, ahora hay que cuidar como se habla y moderarse en lo que se dice, porque la televisión es muy abierta". Pese a ello reconoce que lo más gratificante es el cariño de los niños y adolescentes. Para tener un espacio libre, de recreación, deben coordinar sus agendas, y es que las solicitudes que tienen de provincia y de las organizaciones sociales de Santiago, no les da mucho tiempo para descansar. "Nos programamos, tratamos que el trabajo sea un relajo y la pasemos bien", dice Rodrigo. Pablo afirma que si bien a ratos es cansador estar en permanente actuación, también es motivante, porque están haciendo lo que les gusta. Quizás la parte más complicada de sus nuevas vidas es el poco tiempo que tienen para estar con sus familiares, parejas y amigos. "Ahora nuestros círculos de amigos son los propios integrantes de Rojo, porque ya no tenemos tanto tiempo para ir a donde los amigos anteriores, los que nos reclaman porque creen que se debe a que salimos en la tele y no porque no tenemos más tiempo". Los tres artistas participaron en ballets folclóricos como el Bafona, Bafochi y Tierra Chilena, experiencias que les enseñó a valorar lo que hacen y a trabajar en equipo como lo hacen en la actualidad. DANZA Siendo los tres bailarines, tanto Pablo, Paulina como Rodrigo tienen claro que las proyecciones que puedan tener en su especialidad sólo depende de ellos. "Es opción de cada uno, de lo que quiera seguir. La danza nunca ha sido algo tan comercial en Chile, por ende ahí está el alma del artista, de seguir haciendo lo que a uno le gusta y no por una cosa comercial como los cantantes, que sacan el disco y venden, eso lo tenemos muy claro", señala Rodrigo Díaz. El ganador de la primera generación afirma que independiente del programa de televisión, está seguro que tanto él como sus compañeros seguirán bailando, porque la danza forma parte de sus vidas. Algunos se proyectan seguir en el medio de comunicación, señala Paulina, otros buscan el perfeccionamiento, como ella que tiene entre sus planes seguir los estudios de danza en Barcelona y allá consolidarse como solista. "Ese es mi anhelo, porque acá no se puede, es muy reducido". Asimismo Pablo y Rodrigo aseguran que terminarán sus carreras de periodismo e ingeniería, respectivamente, las que hoy están congeladas debido al programa de TV. |