Año XXXVII - Nro. 12.347 - Domingo 28 de septiembre de 2003

Caza Submarina amateur

Una de las páginas más gloriosas del deporte local es la obtención del campeonato mundial de caza submarina en 1971. De hecho, es tanto el afecto que se siente hacia dicho logro que distintos sectores se unieron para lograr nuevamente la sede y soñar con otro triunfo.

En efecto, en septiembre del próximo año nuestra ciudad será sede para que deportistas de todo el orbe compitan en las aguas iquiqueñas. Sin embargo, y en virtud al análisis del propio técnico chileno Víctor González, el equipo nacional presenta una serie de deficiencias no acordes a un deportista de alto rendimiento.

La franqueza del profesional remeció muchas conciencias, ya que a once meses de la cita mundialistas nuestros representantes deben compatibilizar sus trabajos con los entrenamientos. Ello, a diferencia de equipos de España o Italia, donde los deportistas cuentan con un apoyo estatal y empresarial que les permite rendir al máximo.

En virtud de tal situación, los cazadores locales están en grave desventaja que obviamente repercutirá en los resultados. Por ejemplo, dada su edad y condición física no pueden sumergirse más allá de 25 metros, a diferencia de los europeos que promedian los 35 y 40 metros. Y es más, las delegaciones del viejo continente incluso ya están llegando a la zona para realizar una pretemporada, mientras que nuestros seleccionados deben compatibilizar sus trabajos particulares con los entrenamientos.

Más allá de los discursos y anuncios sobre el compromiso que se tiene hacia el deporte y los efectos positivos que trae el ejercicio, situaciones como las que viven nuestros seleccionados de caza demuestran el grado amateur en el que estamos.

Para nadie es un misterio que el deporte sirve como una eficaz arma para combatir las drogas, formar disciplina y ayudar a los jóvenes, pero lamentablemente poco o nada se hace para dignificarlo.

Todo el entusiasmo que nos genera el Mundial de Caza debe servir para que, de una vez por todas, se terminen las improvisaciones y se apoye a los deportistas. Nuestra ciudad es Tierra de Campeones, pero esos campeones nunca podrán salir adelante ni ocupar los primeros puestos si no cuentan con apoyo profesional y económico. A diferencia de los años de Arturo Godoy, Tani Loayza o Raúl Choque, hoy ya no se puede competir sólo con el corazón y la garra, dado que el deporte se ha profesionalizado y va de la mano de la ciencia y la dedicación exclusiva.

Como ciudad no podemos darnos el lujo de borrar nuestra tradición deportiva y quedarnos sin referentes para las nuevas generaciones.


El Viejo Mercado

Bernardo Guerrero Jiménez

Sociólogo

 

Una de las tantas instituciones enlazada con la historia e identidad de los iquiqueños, es el Mercado Municipal. Centro de la actividad comercial antes de la llegada de los supermercados, este lugar concentró en gran medida la vida social, cultural y política de la ciudad.

Construido el 1930 sobre los restos de la Plaza Montt, que presenció la matanza del 21 de diciembre, tuvo su primera existencia en Tarapacá con Vivar bajo el nombre de La Recova. Le cedió su lugar a la Ilustre Municipalidad y éste a la tienda grande que se viste de neón y de ofertas a granel. Su cambio de nombre de Recova a Mercado, tenía que ver con la acepción de la primera, que significa compra de huevos y de gallinas para la reventa. El nuevo Mercado, el de los años 30, con sus pilares de cemento insinuaba un comercio más dinámico, aún cuando en esos años la crisis se

ensañara con la ciudad.

En la década de los 60, decir Mercado era decir vida social en el más amplio sentido de la palabra. Decir cine y al frente encontrarse con ese armatoste de madera que fue el teatro Nacional, que las llamas consumieron como si nada. Era decir también historia, porque al frente cientos de pampinos y de pampinas ofrendaron su vida por una sociedad mejor. Era decir música por la disquera "El Manco", que nos sorprendían con el último 45 rpm de Leo Dan.

Era decir escuela, ya que la librería "Everest" nos nutría de las láminas del Mundicrom para las tareas que desde la escuela 1, 4, 6, 10 y 15 nos mandaban a hacer los "chutes" de entonces que usaban glostora. Ese Mercado que desde su cielo, irradiaba música, con voz FM de Heriberto García que en su radio local nos ponía al tanto de nuestro quehacer, y de paso nos avisaba de la llegada de los buses Cuevas a la agencia Romero. Era bohemia por el restaurante "Zaragoza" (tome una guitarra y cante) y el "Victoria" entre otros.

Por el Mercado arribaban también nuestros mejores personajes como el Chicote, Agüita, la Tonta Juana y la Loca de los Gatos, por sólo nombrar algunos que la memoria no alcanza a cultivar. Era además el pasillo ideal, que nos conducía desde la Plaza Arica hasta el Liceo, que en ese entonces, era sólo de hombres, y no tenía letra ni número.

En palabras de hoy el Mercado era un lugar. Un espacio donde la interacción social se llevaba a cabo entre olores de pescado de la familia Gallegos, o de la carne fresca que vendía don Adolfo, o de las peras de pascuas o piñas que "Palique" nos mostraba en esos inmensos canastos traídos del sur.

Hoy en manos de sus locatarios, el Mercado tiene la posibilidad de erguirse en un verdadero centro turístico, en la que la higiene, la seguridad, el colorido de los mangos, la majestuosidad de las corvinas, el dorado de la harina tostada, se conjuguen para exhibir una faceta turística como esos mercados del sur de Chile, que son visitas obligadas de todo aquel que anda buscando un lugar con identidad, o sea, con vida e historia. Y el Mercado la tiene y de sobra.


Consolidación de la Reforma

Arturo Zegarra Williamson

Defensor regional

 

La Reforma Procesal Penal ha sido el proceso jurídico-político de mayor trascendencia que ha enfrentado el Estado de Chile en todo un siglo, a lo menos. Se hizo posible, y está en vías de consolidación, por la necesidad urgente de contar con un juicio penal propio de un sistema democrático de derecho, y por la decisión gubernamental de asumir ese desafío entregando el marco presupuestario adecuado. También se debe destacar la acuciosa labor desarrollada por académicos, parlamentarios, instituciones públicas y privadas, abogados y jueces quienes desde sus respectivas áreas han efectuado los aportes indispensables, no obstante haber sido algunos de ellos inicialmente desconfiados.

Un Ministerio Público que investiga hechos constitutivos de delito, y de llevar a juicio a quien se le impute responsabilidad; una defensa profesional asegurada para quien no es capaz de procurársela por sí mismo y magistrados que, luego de un debate oral y público, absolutamente transparente, resuelven la contienda, son las características principales de esta nueva administración de justicia en lo penal. Sueño de muchos que iniciamos nuestro tránsito en el conocimiento del derecho llenos de ideales de justicia.

La consolidación de la reforma implica una participación de toda la sociedad. De allí que los principios de publicidad, transparencia y debate, entre otros, sean fundamentales. La responsabilidad que tenemos quienes estamos operando en este nuevo sistema es muy alta en cuanto a precisamente ser fieles a estos principios. La publicidad y la transparencia no puede confundirse con dar a conocer por los medios de comunicación social las opiniones que podamos tener respecto de alguna persona a quien se le vaya a imputar un hecho o las investigaciones que al respecto estemos efectuando. La publicidad y transparencia, son propias del proceso, lo que significa audiencias públicas a las que puede asistir cualquier persona o medio de comunicación social y son ellos quienes lo pondrán en conocimiento del resto de la sociedad. A su turno el debate, no debe ser otra cosa que la confrontación de ideas que se expresan por los intervinientes ante el Tribunal, con toda la fuerza y la vehemencia necesaria de quien está seguro de lo que está exponiendo, pero que sin duda alguna, debe terminar cuando concluye la audiencia.

No debe transformarse el debate en el querer hacer alarde de una supuesta inteligencia superior de cada interviniente, ni llevar la soberbia que tal actitud demuestra a confrontaciones fuera de la audiencia.

En la medida que los que debemos intervenir a diario en el nuevo sistema, jueces, fiscales y defensores, actuemos apegados a los principios tenidos como fundamentos por quienes hicieron posible la reforma, ésta se consolidará.



La Estrella de Iquique
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