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Caporal vitalicio lleva 90 años bailando a la Virgen del Carmen

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En medio de la fiesta, morenadas, tinkus, gitanos y diabladas, recorrían ayer las calles del pueblo entregando música y baile. Así lo hacía Héctor Rodríguez Leiva, un hombre de 92 años que baila en la fraternidad Siervos de María, y que a pesar de su edad, la entrega y vitalidad hacia la "Chinita" sigue intacta.

Contó que fue su madre quien le inculcó este fervor ya que ella también danzaba y todos los años lo vestía el traje de chuncho para asistir a La Tirana. "Mi mamá me decía que la Virgen era la madre de nosotros y cuando falleció eso siempre quedó vivo", expresó.

El caporal vitalicio confesó que ha querido desistir, pero el apoyo del baile ha logrado tenerlo aún dentro de sus filas.

Obispo llamó a reconocer los errores y pedir disculpas

Monseñor Guillermo Vera celebró la misa de fiesta en honor a la "Chinita".
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Mariela Cabello Venegas

Antes de las 10 de la mañana, cientos de fieles se apostaron ayer en la explanada del Santuario de la "Chinita" del Tamarugal para participar de la misa solemne en su honor.

Así, ante la mirada expectante de los devotos, los camareros de la Virgen esperaban el momento para lanzar, como todos los años, las cintas multicolores que representan el manto y la protección de la Carmelita al pueblo de Chile.

"Esperamos este gesto para tocar las cintas y pedir lo que traemos en el corazón, para que ella nos cumpla nuestras peticiones", expresó Susana Bahamondes, una de las peregrinas.

Una vez que la imagen de la Carmelita descendió para tomar posición en el presbiterio, el obispo Guillermo Vera celebró la misa oficial en la cual se dio gran preponderancia a los bailes religiosos los cuales estuvieron a cargo del salmo, la aclamación del evangelio y las ofrendas.

En la homilía, Vera instó a todos los feligreses, que llegaron de distintos puntos de Chile, a encontrarse en torno a la imagen de la Virgen y recordar el momento vivido en esta fiesta con la frase de María: "Mi recuerdo es más dulce que la miel".

Además, en su prédica llamó a los fieles a reconocer los errores y pedir disculpas, refiriéndose de manera implícita a la realidad que vive la iglesia.

"Cuando nos demos cuenta que fallamos también tengamos la lucidez para darnos cuenta de nuestros errores, para levantarnos de nuestras caídas, pedir las disculpas cuando hemos ofendido, para poder reparar de alguna manera el mal que hemos hecho", manifestó.

Las autoridades

Entre las autoridades que llegaron a la misa del 16 de julio, estuvo el intendente, Miguel Ángel Quezada; el gobernador de Iquique, Álvaro Jofre; el senador Jorge Soria, el diputado, Ramón Galleguillos, además del alcalde de Pozo Almonte, Richard Godoy; el alcalde (s) de Iquique, Marcos Pérez, además de algunos seremis y jefes de servicios.

"Esta fiesta la vemos con mucha fe, la noche de ayer (sábado) la víspera y hoy (ayer) la misa (la vivimos) con mucha fe, muy emocionante estar alrededor de toda la gente que viene a celebrar con la Virgen del Carmen y esperando que todo saliera bien", dijo Quezada quien recalcó la participación de más de 200 mil asistentes a esta fiesta.

El alcalde Godoy se refirió al mensaje del obispo respecto a la unidad que deben tener todos los servicios públicos para servir a la comunidad: "Quiero destacar la colaboración que hemos tenido de la municipalidad de Alto Hospicio, Iquique, Tocopilla, Huara, María Elena y de los servicios públicos, Carabineros, PDI, Defensa Civil, muchos servicios que cooperaron para sacar adelante esta fiesta", precisó.